lunes, 20 de junio de 2016

10 DETALLES CURIOSOS DE CIUDAD RODRIGO QUE NO APARECEN EN LOS PLANOS TURÍSTICOS

Top Ten de los 10 Detalles de Ciudad Rodrigo, que no suelen aparecer marcados en los planos turísticos y creemos que no debéis dejar pasar desapercibidos, bien por su importancia histórica, por su curiosidad legendaria o simplemente por su belleza. 

1.- BOMBAS EN LA CATEDRAL

Cuando se observe la Catedral desde la Plaza de Herrasti, aconsejamos prestar atención a unas concavidades esparcidas por toda esta parte de la fachada.

Estos desperfectos, no son otra cosa que las cicatrices que la Guerra de la Independencia dejó en la Catedral, ya que pertenecen a los impactos de las bombas de cañón que las tropas de Napoleón lanzaban contra la ciudad desde el llamado Teso de San Francisco, situado enfrente de la zona de la muralla conocida como la Brecha Grande.












2.- TALLAS DE CARÁCTER PROFANO EN EL CORO DE LA CATEDRAL. 

Talla del Coro de la Catedral de C. Rodrigo
Desde este Blog, aconsejamos a cualquier visitante, que no deje de acceder a la Catedral de Santa María (s. XII), declarada Monumento Nacional. La entrada turística incluye la Catedral de Santa María, el Coro, el pórtico del Perdón con un audiovisual cada hora y el Museo Catedralicio. (Adultos: 3€)


Recomendamos, que prestéis atención a las satíricas figuras de carácter profano talladas en el espléndido Coro, obra de Rodrigo Alemán, quien en las 72 sillas de este coro, puso de manifiesto su amplia imaginación. 

Detalle del Coro












    3.- TALLAS EN PIEDRA EN EL CLAUSTRO DE LA CATEDRAL

Talla en Piedra en el Claustro
    Siguiendo con la visita a la Catedral, en el Claustro, aconsejamos prestar atención a las pequeñas y curiosas imágenes talladas en piedra en las basas de las columnas, en las cuales recomendamos fijarse detalladamente, ya que están ricamente historiadas con escenas de guerra o de la vida cotidiana.
      Como curiosidad, veréis que en uno de los laterales del claustro, falta una columna, o eso parece... Pues no falta, porque nunca estuvo,
el agujero donde debía ir la columna, es donde está un antiguo pozo,
el cual aún contiene agua. 

Otros puntos de esta visita en los que también aconsejamos reparar, es en los sepulcros y losas lapidarias del interior de la Catedral. Algunas de ellas cuentan con interesantes historias legendarias, como la de "La Coronada", la de "El Obispo resucitado", o el impresionante sepulcro obra de Mitata, del caballero Pedro Fernández de Gata, propietario del palacio que se ubicó donde en la actualidad está el  Hotel Arcos.

4.- LA PRIMERA ESCULTURA DEL MUNDO DE SAN FRANCISCO DE ASIS

En una de las bóvedas del interior de la Catedral, se encuentra una imagen de San Francisco de Asís, en realidad es la primera imagen del mundo del santo, y la única que se hizo estando aún en vida. San Francisco de Asís visitó Ciudad Rodrigo en el año 1214, viviendo aquí cerca de 2 meses y marcando sobremanera a los mirobrigenses la vida del peregrino, por ello se decidió tallar su imagen en una de las bóvedas de la catedral, que en ese tiempo estaba aún en obras.

1ª Escultura San Francisco

Tras los muchos debates sobre cómo era el hábito original del santo, muchos son los franciscanos y estudiosos que han venido hasta Ciudad Rodrigo, para ver esta imagen en la cual se ve a Francisco de Asís, siendo aún peregrino para estudiar en ella las características del hábito original. 


    5.- ALDABA EN FORMA DE MANO OBRA DE MARIANO BENLLIURE
Aldaba obra de Benlliure c/ Juan Arias
 En la Calle Juan Arias y en la casa del mismo nombre, destaca uno de los elementos que probablemente sean de los más fotografiados de Ciudad Rodrigo. Un precioso llamador en forma de mano, obra del famoso escultor Mariano Benlliure, quien fue amigo de la familia y se alojó varias veces en esta casa. Las malas lenguas, cuentan que el escultor era en secreto amante de la mujer de su amigo, y la mano del llamador era una réplica de la mano de su amada, para así poder tocarla sin temor a las miradas indiscretas.

En la antigüedad, los llamadores o aldabas, tenían un significado de protección y solían tener forma de mano, siendo este el simbolismo más hospitalario o de un animal feroz (en Ciudad Rodrigo, las hay en forma de jabalí). En Castilla, aún perdura la expresión "agarrarse a buenas aldabas", cuyo significado alude a al hecho de acogerse a la protecciòn de algún amigo poderoso. Ya que en la Baja Edad Media, agarrarse a una aldaba servía para solicitar beneficio de asilo.


6.- CASA DE LOS CUERNOS 


En la Rua del Sol, está la conocida popularmente como "Casa de los Cuernos". Aunque en la actualidad, este edificio es relativamente de nueva construcción, pues la antigua casa fue destruída durante la Guerra de la Independencia, aún se conserva en ella un detalle de la antigua casa en la fachada; un friso tallado en piedra con "un busto de un hombre y otro de una dama, unidos por guirnaldas con una calavera en el medio", simboliza el amor matrimonial que se tenían los antiguos propietarios de la casa, amor que perduraría más allá de la muerte. En la actualidad, es paradójicamente conocida como "Casa de los Cuernos", pues la tradición popular en el siglo XX, confundió las guirnaldas con cuernos.  

Friso que significa "amor más allá de la muerte"
7.- TORRE DEL CAÑÓN 

Torre del Cañón
En la misma calle que la Casa de los Cuernos y prácticamente frente a ella, se encuentra la "Torre del Cañón", esta torre desmochada, es lo único que se conserva del gran palacio finalizado a comienzos del siglo XVI, que perteneció a unos de los principales linajes de la ciudad, los "Garci-López de Chaves", grandes enemigos del linaje de "los Pachecos". Para que nos hagamos una idea de la magnitud del palacio, éste ocupaba toda la manzana, midiendo 35 metros de largo, con 900 m2 construidos y caballerizas con capacidad para 200 caballos.

Debido a los enfrentamientos que los Garci-López de Chaves tenían continuamente con los Pachecos en el último cuarto del siglo XIV, había un cañón siempre listo, en esta torre. Aún hoy puede observarse el agujero para el cañón. 

En el siglo XVIII, fue utilizado como cuartel de Caballería y cuenta la leyenda que la heroína mirobrigense Lorenza Iglesias, durante la guerra de la Independencia, fue este el cañón que disparó contra la tropa Napoleónica que acababa de invadir la ciudad y se encontraba en la Plaza Mayor. 


8.- CASA DEL CEÑO O CASA DE LOS MIRANDA OCAMPO

Situada en las Cuatro Calles, se encuentra la Casa del Ceño, una bonita casa que suele pasar desapercibida, por su ubicación en este entramado de estrechas callejuelas. Fue construida en el siglo XVI por el matrimonio Miranda-Ocampo, de estilo renacentista y con portada en ángulo, por lo que es conocida popularmente como la "Casa del Ceño".

Labrado en la piedra sobre su puerta, apenas hoy puede leerse lo que pone, por lo que lo transcribimos aquí, por parecernos curioso: "¡Oh muerte! Tú eres el único descanso de los trabajos en la vida del mortal!"

9.- ESCUDO DE LA CASA DE FELICIANO DE SILVA

Escudo de los Silva en las Cuatro Calles
También en las Cuatro Calles y junto a la Casa del Ceño, aún se conserva un escudo en piedra perteneciente a uno de los linajes principales de la ciudad, Los Silva, aunque es lo único que se conserva de la casa de los Silva que se ubicó aquí. Hemos querido destacar este escudo prácticamente olvidado, ya que a parte de que el fundador Tristán de Silva fue cronista de Carlos V, fue padre nada menos que del famoso escritor del Siglo de Oro Feliciano de Silva, primer continuador de La Celestina y culpable según Cervantes de la locura de su hidalgo caballero Don Quijote de la Mancha, ya que según aparece en el primer capitulo de El Quijote, ningún libro de caballería gustaba tanto a Don Quijote, como los escritos por Feliciano de Silva.

Feliciano, nació y murió en Ciudad Rodrigo, aquí se casó con Gracia contra muchos de sus familiares por ser hija de un judío converso, fue regidor de Ciudad Rodrigo, y en la casa que aquí se ubicaba fue donde tuvieron a sus 7 hijos, algunos de ellos también pasaron a la historia, aunque no gracias a la literatura, como su padre, sino como su hijo Diego de Silva quien combatió en la conquista de Perú y fue alcalde de Cuzco y protector del Inca Garcilaso de la Vega, ó su hijo Feliciano, quien salvó a la duquesa doña Ana de Aragón de morir ahogada.


10.- CUERPOS DE GUARDIA DE "EL REGISTRO" Y "SAN PELAYO"

Saliendo por la Puerta del Conde, se llega a la zona conocida como "El Registro", por ser aquí donde se registraba todo lo que entraba y salía de la ciudad y se pagaban los tributos vigentes. En el Cuerpo de guardia de "El Registro", al igual que en el siguiente de "San Pelayo", se pueden observar en los bancos de piedra, unas concavidades, en éstas, es donde eran colocados los fusiles del Cuerpo de Guardia.


Nota: Este tipo de post Top Ten, suelen ser los que más éxito tienen en el Blog, y creíamos que uno con algunas pequeñas curiosidades os podría resultar interesante, si visitáis Ciudad Rodrigo. Como los detalles de este tipo, son numerosos, habrá al menos una segunda parte...





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jueves, 9 de junio de 2016

El Ciego Sabino

En La Plaza Herrasti de Ciudad Rodrigo, una piedra recuerda al Ciego Sabino y a Lorenza Iglesias, convertidos ambos en símbolos civiles de la resistencia mirobrigense durante la Guerra de la independencia.
Piedra conmemorativa al Ciego Sabino y a Lorenza Iglesias


En este periodo de la historia Europea, Ciudad Rodrigo jugó un papel principal, y fueron muchos los héroes conocidos tanto del ejército francés de Napoleón, como del ejército inglés del Lord Wellington, pero una vez más, también aquí el pueblo es el héroe.

Uno de esos héroes locales, fue sin duda el Ciego Sabino, quien en compañía de su perro lazarillo subió desde las entrañas del pueblo, al trono de la historia. (En realidad Sabino era el nombre del perro, aunque el invidente ha pasado a la historia como “Ciego Sabino”)

Mientras la ciudad era duramente bombardeada y era ensordecedor el ruido de la metralla, de la que aún se pueden observar las cicatrices en la fachada de la Catedral. Entre un ruido infernal por las voces y desgarradores lamentos por los cuerpos caídos,  entre el polvo y las hordas de mujeres anónimas que llevaban agua a los combatientes, el gobernador Pérez de Herrasti se niega a rendirse y es el pueblo quien lucha valerosamente negándose a ser francés. 


Es en este duro escenario histórico, donde caminaba un pobre ciego, siempre acompañado por su perro guía, recorriendo incansablemente la muralla y levantándose cada vez que tropezaba con algún casco de granada, para llevar municiones, avisos y armas a los combatientes, ofrecer palabras piadosas a los moribundos y de ánimo y motivación a los que aún luchaban en pie, o transportar heridos al hospital de sangre.

Aprovechamos para traer estas palabras que Román Gallego escribió en boca del Ciego Sabino:
“Aunque soy un pobre ciego / Para ver me sobra vista / Que a Miróbriga le debo / El corazón y la vida”.

Calle en memoria al Ciego Sabino en C. Rodrigo
En la "Relación histórica y circunstanciada de los sucesos del sitio de la plaza de Ciudad Rodrigo" escrita por el mismo gobernador de la plaza, Andrés Pérez de Herrasti, refiriéndose a las heroicas acciones llevadas a cabo por los mirobrigenses, destaca "Una de estas, muy digna de notarse, es la de los activos y constantes servicios que hicieron durante todo el sitio dos ciegos mendigos que había en la plaza, los que con el particular tino que suelen tener los de esta clase, y guiado uno de ellos  por un perrito que le servía de lazarillo, desde luego que los enemigos rompieron el fuego de sus baterías contra la plaza, acudieron a llevar municiones á las nuestras de la muralla, y cuando éstas no eran necesarias, se empleaban en llevar se empleaban en llevar agua para que bebiese la tropa que las servía, y para llenar las tinas de combate, con tanta actividad, celo y desprecio del peligro, que en todo el tiempo que duró el sitio, no cesaron en estos ejercicios, ni se les veía nunca descansar, ni se les notó nunca remisión en acudir a los parajes que se les indicaban, por más que percibían al oído el graznido de las balas que por ellos cruzaban, siempre alegres, risueños, preguntando si faltaba alguna cosa por donde pasaban, y repitiendo de continuo las voces de "ánimo muchachos"... y "¡Viva Ciudad Rodrigo!". A estos infelices y verdaderamente dignos españoles, que vivían de la caridad pública, les mantuvo durante dicho tiempo la que es connatural en los soldados, especialmente con quien les sirve en algo y el Gobernador les mandó dar ración de pan, ofreciéndoles procurársela del Gobierno para todo el resto de su vida, si la plaza quedaba triunfante [...] pero la suerte no quiso que pudiera verificarse, y en honra suya no deben a lo menos, quedar en el olvido sus distinguidos y particulares servicios"


Seguramente, el episodio del Ciego Sabino, sea quizás el más conmovedor que tuvo lugar durante la guerra de la Independencia, no pudiendo haber más arrojo que el que tuvieron los ciegos mirobrigenses. 

sábado, 4 de junio de 2016

HOTEL ARCOS, MUCHA HISTORIA EN UN SOLO LUGAR

El Hotel Arcos está ubicado en casa palaciega de principios del siglo XIX construida sobre lo que fue el Palacio del siglo XV, propiedad de Pedro Fernández de Gata y su mujer, Aldonza de Caraveo.

Aldonza de Caraveo, era hija de don Juan de Caraveo, alcaide del Castillo por el rey Enrique IV, al cual los Reyes Católicos le hicieron merced en cabeza de su yerno Pedro Fernández de Gata, de un juro sobre los tercios del campo de Yeltes, para premiar sus leales servicios. 

El noble matrimonio, está enterrado en la Catedral de Ciudad Rodrigo, donde se encuentra su suntuoso sepulcro renacentista del año 1.522, obra del afamado escultor Lucas Mitata y realizado por encargo de su hijo,  Miguel Fernández de Caraveo, canónigo de la Catedral.

En el sepulcro aparece la escultura yacente del caballero don Pedro Fernández de Gata con armadura y un yelmo en los pies y posee un relieve con la ciudad de Jerusalén al fondo dominado por un cristo crucificado. En su origen, estuvo flanqueado por la Virgen y San Juan. La inscripción, aunque apenas hoy se puede leer, dice: “Pedro Fernández de Gata y Doña Aldonza de Caraveo, su mujer. Dotó y mandó hacer este arco y sepulcro, Miguel Fernández de Caraveo, su hijo, canónigo que fue de esta iglesia”. 

Sepulcro de Pedro Fernández de Gata en la Catedral
Gracias a un documento que aún se conserva en el Archivo Histórico Nacional, sabemos que su nieto, Antonio Centeno Guiral Pacheco, natural de Ciudad Rodrigo, hijo de Pedro Centeno e Isabel Pacheco, y nieto por lado paterno de Pedro Fernández de Gata y Aldonza de Caraveo, se le concedió en el año 1570, el título de caballero de la orden de San Juan de Jerusalén (más conocida como Orden de Malta).

El escudo del matrimonio Gata – Caraveo reúne los dos blasones de las dos nobles familias. En el interior del Hotel Arcos, aún se conserva este escudo en piedra, vestigio que perdura aún, del palacio del siglo XV, el cual fue hallado durante las reformas acaecidas en el edificio para ser convertido en hotel. Al principio de la misma calle Cardenal Pacheco, haciendo esquina, podemos observar un escudo igual, este otro escudo fue hallado a principios del siglo XX. La aparición de ambos escudos, en el lugar donde se ubicó el palacio de esta noble familia de la ciudad, nos muestra el tamaño que llegó a tener el palacio, en el siglo XV.

Antiguo Pozo encontrado durante los trabajos arqueológicos
Este palacio, fue destruido durante la Guerra de Secesión con Portugal, ya que en la zona más cercana de la muralla, es por donde los ejércitos de la Gran Alianza hicieron una brecha e invadieron la ciudad, siendo abatidos la mayor parte de edificios de esta zona a causa de numerosos incendios y ataques de artillería.

Tras la gran catástrofe que para la ciudad supuso la Guerra de Sucesión, comenzó la reconstrucción de los inmuebles. Sobre los restos del antiguo palacio, en el solar que ocupa el hotel Arcos, situado en un enclave relevante de la población, al estar junto al principal edificio de ella, la Catedral, posteriormente se ubicaron 3 edificios, construidos en el siglo XVII.

Uno de los 3 edificios que estuvieron aquí ubicados y de los que se han encontrado importantes restos arqueológicos, durante las obras de reforma del hotel, perteneció al escribano Francisco Gómez Franco, contador de las rentas reales y notario Mayor de la Audiencia eclesiástica, la casa constaba de dos plantas y corral y en ella estuvo viviendo Juan Ambrosio, cirujano del siglo XVIII. Otro de los edificios aquí ubicados, perteneció a Teresa Arias, y el resto del solar, era propiedad de don Francisco Osorio y Girón, estando aquí, además de su vivienda de dos plantas, su lagar de vino y una casa de provisión y fábrica del pan de munición, es decir, el pan que se daba a los soldados, presos, penados, etc…  fabricado en grandes cantidades.
Contenedor de líquidos perteneciente al Lagar S. XVIII

Años después, concretamente durante los sitios de 1810-1812 a los que Ciudad Rodrigo se vio sometido durante la guerra de la Independencia, primeramente por las tropas de Napoleón y posteriormente por el ejército inglés aliado, nuevamente esta zona fue una de las más afectadas por los ataques y bombardeos, aún se pueden observar las cicatrices de las bombas en la fachada de la Catedral, la cual fue convertida en polvorín para guardar munición durante la guerra. Por lo que una vez más, es la zona elegida para centrar el ataque a la ciudad y abrir brecha en la muralla, con la consecuente destrucción de los edificios colindantes.

Para poder hacernos una mejor idea, de lo que la ciudad sufrió durante dichos asedios, transcribimos lo que el gobernador Pérez de Herrasti escribió en su diario de guerra: “Sólo es necesario contemplar el lugar para conocer cuán heroica había sido su resistencia. Ninguna casa permanecía intacta y varios caminos estaban cortados por los escombros.” “Todos los edificios contiguos al expresado frente atacado, hasta un tercio del interior de la ciudad, estaban a la rendición tan totalmente destruidos, que el cúmulo de sus escombros no permitía el tránsito de unos parajes a otros, ni daba lugar a formar defensas interiores”.

El mariscal de Napoleón, Masséna al entrar con su ejército a la ciudad escribió: “El horrible espectáculo que presentaba la fortaleza el día de su capitulación era el mayor elogio a su defensa; en medio de sus ruinas era casi imposible distinguir los edificios o pasar por las calles bloqueadas por los escombros. No puede formarse idea del estado a que ha quedado reducido Ciudad Rodrigo: todo yace por tierra y destrozado, no hay una sola casa intacta”.

Por si este dantesco espectáculo fuese poco, a esto hay que sumarle que el 22 de octubre de 1818, en la Capilla del Primer Marqués de Cerralbo ubicada frente al hotel, y que al igual que la Catedral, albergaba un gran polvorín de munición, sufrió una inmensa explosión, los edificios colindantes a la Capilla, se vieron envueltos en una columna de humo y de polvo, algunos de ellos se cuarteaban, otros se venían abajo, siendo únicamente la Catedral la que quedó intacta y sin sufrir daño alguno. Aprovechando los cimientos anteriores, en este solar, se construyó una casa solariega a principios del siglo XIX, de la cual el Hotel Arcos, aún conserva toda su fachada original y el balcón acristalado en una de las habitaciones. Sin duda, un lugar lleno de historia.